 Nacido en Junín de Sarmiento, Argentina el 24 de junio de 1927, hijo de don Ignacio y doña Ursulina, tuvo un hijo llamado Daniel. Murió en la ciudad de Medellín, el 17 de enero de 1982, a la edad de 55 años. Fue jugador de Vélez, Boca, Atlanta y Banfield; como director técnico dirigió a Atlanta, Banfield, Vélez, Estudiantes, Huracán, San Lorenzo, Racing, Atlético Nacional; además de la selección absoluta de Argentina.
Zubeldia , partió en dos la historia del fútbol colombiano y porque no decirlo, del fútbol mundial, impuso el trabajo a doble jornada, le dio confianza al jugador colombiano e impuso tácticas y estrategias propias de él, tanto a nivel local como a nivel internacional: Sus enseñanzas dieron frutos 4 años después de su muerte, cuando uno de sus hijos más avanzados, Carlos Salvador Bilardo, gana como técnico de la Selección Argentina, el campeonato mundial en México 86; Igualmente otro de sus pupilos: Francisco Maturana, consigue para Colombia la primera gran alegría en el campo deportivo: ganar la Copa Libertadores de América en 1989. Zubeldia llega a la cúspide mundial al obtener con el sencillo pero aguerrido elenco de Estudiantes de la Plata 3 copas libertadores en forma consecutiva (68, 69 y 70), además una copa intercontinental de clubes en el mismo territorio ingles, en dos vibrantes juegos contra el encopetado Manchester de: Bobby Charlton, George Best, Gordon Banks, (68); dejó también buen recuerdo entre los seguidores de San Lorenzo de Almagro, con el que consiguió ganar el torneo argentino. Por diferencias de conceptos con la federación, no pudo dirigir la selección argentina en el Mundial del 66, pues era de esos técnicos que le gustaba cumplir al 100%, por lo tanto exigía lo mismo de las directivas y sobre todo de sus dirigidos. Publicó un libro llamado táctica y estrategia del futbol en compañía de Argentino Geronazzo en 1965. Cuentan los cronistas de la época que cierto día, Zubeldia citó a los jugadores de Estudiantes para entrenar a las cuatro de la mañana, los subió a un autocar y se los llevó a la estación central de trenes para que vieran salir a cientos de trabajadores que se encaminaban hacia su trabajo a las cinco de la mañana. “Lo hice para que viesen lo afortunados que eran, pues les pagan por hacer lo que más les gusta, jugar a fútbol”. En 1976, los malos resultados del Atlético Nacional en el campeonato colombiano, desencadenan la salida del técnico argentino José Curtí, este mal momento le da la posibilidad al entonces presidente de la institución Hernán Botero Moreno de conseguir para los verdes a uno de los técnicos más importantes del momento, envía a territorio argentino a Miguel Ángel ” el zurdo” López y le encarga traer a Oswaldo Juan Zubeldia, nadie en Colombia lo podía creer, aparece a finales de julio y debuta en nuestro campeonato el 8 de Agosto, en el juego que Nacional perdió con Deportivo Cali 1 gol por 0. (325 partidos dirigió en total, con 2 títulos en cinco temporadas y media). EL HOTEL NUTIBRA, SU HOGAR EN LA CIUDAD Cuando en 1976 llega Zubeldia a la ciudad, es alojado en este prestigioso hotel, propiedad del Presidente nacionalista Hernán Botero Moreno, al igual que varios jugadores importantes en la época, eso hacia parte el contrato. Allí, el profe instaló su hogar desde su llegada hasta su partida definitiva de esta tierra.
Martin Zapata, publicista del hotel manifiesta” los medios de comunicación y la gente en general, pregunta constantemente por la estadía en este hotel del señor Zubeldia, para nosotros fue un honor enorme haberlo tenido como huésped y compartir con él la historia del hotel” Juan Jairo Correa, lleva 39 años años prestando sus servicios en el Nutibara, fue testigo de todo lo que tenía que ver con el profe durante cinco años y esto recuerda del técnico argentino: “Era un señor muy formal y trataba a todos los empleados como a sus amigos, esto fue desde su arribo hasta el momento de morir”
“Habitó varias habitaciones, pero las más comunes fueron la 1027 y la 1101, siempre nos considero como su familia; la verdadera, lo visito desde Argentina en 2 o 3 oportunidades”
” Usted lo quería ver contento? Póngalo a comer arepa con gaseosa y era el hombre más feliz de la tierra”.
“Su otra gran pasión, eran los caballos, ese hombre se moría por ellos y no le podía faltar su boleto sellado en las apuestas.precisamente, ese domingo, se despidió de nosotros y salió al pasaje la bastilla a cumplir con su cita hípica pero jamás volvió”. En el museo del Manchester en Inglaterra, aun se conserva un viejo pizarrón con algunos escritos, dejado por el profesor Zubeldia en un rincón del camerino visitante, cuando salieron a la cancha para el segundo duelo de 1968, en él se distingue claramente la siguiente frase: “A la gloria no se llega por un camino de rosas”; Paz en su tumba
“El Guari” Montoya
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